Las heridas nos recuerdan de lo que estamos hechos…
Hace un buen tiempo sufrà una severa depresión de la que afortunadamente logré salir, aunque no puedo decir ileso…
De aquella época gris de mi vida surgieron pensamientos obsesivos. Me enamoré de la muerte y la desdicha. SucumbÃa ante la traición. Y por si fuera poco, dudé por completo de mi fe.
Fueron muchas las causas que en aquel entonces me llevaron por ese camino, pero me agrada pensar que muchas más fueron las consecuencias positivas que pude sacar de ello.
Sin embargo, les reitero, no salà ileso. Tengo una herida que cada noche trató de ignorar a toda costa, pero que con un mal movimiento me recuerda que está allÃ, todavÃa dolorosa y sangrante.
Por eso he decidido publicar “Navegante del camino”, para compartir con Uds. un pequeño milÃmetro de mi infierno interior.













October 29th, 2007 at 8:51 am
Me identifico con lo q escribes, lo he vivido