Experimentado
Un experimento. Eso es mi vida, un largo y curioso cúmulo de pruebas, de acciones y reacciones vistas desde un microscopio y otras veces vistas con un solo ojo, a la distancia y durante una noche sin luna.
No siempre fue asÃ. En un principio todo parecÃa ir y venir a un ritmo casi impredecible, como las olas del mar. Pero al poco tiempo ya sentÃa el tiempo de las olas, como se cuentan en una canción.
En eso me he convertido. En un método, práctico y útil. Eficiente para aquello que me es completamente indiferente.
Cuanta lógica hace falta para darse cuenta que calcular cada movimiento no hace más que estropearte el paso. ¡Es como bailar mirándose los pies!
¡Al diablo mi torpe baile de recién graduado!
En mi diario hay muchas formulas para hacer explotar la mente, la boca, el corazón o las entrañas. Nadie las ha dictado para mi. Yo sólo he sido el gran tonto que usa el método cientÃfico, quien observa y calla. ¡Cuanto darÃa por extraviar este diario polvoriento! Pero, ¿para qué si me lo sé de memoria, y cada vez que toso se me revuelven las páginas?
Ya me imagino a los sabios gritando y las momias murmurando. Cuando se habla de la verdad personal atribuirse la razón es una consecuencia inevitable. De todas formas mis conclusiones no son absolutas, como dije, soy consecuencia de un experimento, lleno de errores repetibles por cualquiera, pero irreproducibles en el mismo orden.
“Actos definitivos, fortuitos e irreproducibles en el orden exactoâ€. ¿De qué estaré hablando, de mi vida o la de cualquiera?












