Concentración
Perdà concentración. No cabe duda que en algún momento perdà la concentración en mi papel y empecé a pensar más en mi vida, en mi humanidad. Pero no habÃa nada. No habÃa vida y mi humanidad estaba en blanco.
Traté de tomar el control de mi papel pero fue inútil, ni siquiera me gustaba. Entonces en medio de tal confusión alguien salió repentinamente y preguntó: “¿y tu?…estas de paseo, ¿trabajas aquà o quien eres?â€. Yo atemorizado sin saber por qué oculté la verdad y le respondÃ: “…yo…eh…yo soy el directorâ€. “ah perfecto!, mucho gusto en conocerte, la verdad es que no sabÃa quien era el director de esta obra, de hecho, siempre pensé que en esta obra no habÃa ningún directorâ€, respondió el hombre. “Eh bueno si, es que no vengo muy a menudo, me gusta dejar que el talento se dirija soloâ€, no sé de donde saqué eso, pero lo dije. El hombre me miró fijamente a los ojos y luego cerro los suyos, llevando su cabeza de un lado para el otro y finalizando me dijo: “sabes, me tengo que ir… pero toma. Esto debe ser tuyo, lo dejaste en el sillón de al lado. Adiós…â€. Tomé el manojo de hojas que el hombre me habÃa dado a pesar de saber que no me pertenecÃa. Él se dio la vuelta y se marchó.
Extrañado, confundido y con un manojo de hojas en la mano me fui sentando lentamente en el piso mientras me preguntaba a mà mismo quién era esa persona que tan repentinamente llegó y se fue. Asà que traté de hallar la respuesta en las hojas.
La primera estaba en blanco, mas aun asà tenÃa como tÃtulo “El comienzoâ€. La segunda tenÃa una gran sopa de letras, sin enunciado ni comentarios, simplemente letras llenaban toda la página. Las siguientes estaban en blanco.
Me pare de allà y traté de hablar con uno de los del elenco, pero éste después de escucharme solo me tomó de las manos diciéndome “tienes que creer en algo, si no nada tendrÃa sentido, además todo lo que importa es que terminemos esta maldita obra y nos paguen. Vamos entra y vÃstete antes que ese señor se dé cuenta que acabas de tomarle el pelo. –ring ring….- ah disculpa tengo que contestar el teléfonoâ€. Quedé en las mismas, quizás peor. Asà que tome el manojo de hojas y mientras pensaba me distraÃa rayándolas con un bolÃgrafo.
Pasé un buen tiempo tratando de concentrarme en mi personaje, pero aun no podÃa. Cuando de pronto y sin motivo alguno comencé a buscar el nombre de mi personaje en la sopa de letras…
“Aha!, Aquà esta mi nombreâ€. Después de encontrarlo me sentà muy tonto de haberme alegrado por conseguir una palabra que no tenÃa que buscar dentro de una sopa de letras, de hecho no tenÃa que buscar ninguna porque en realidad no era una sopa de letras, ¿no?.
Cerré el manojo y lo tiré al piso. “¿QUÉ?â€. Me llevé ambas manos a los ojos y los estrujé para aclarar mi vista, pero mi vista no fallaba. En realidad la primera página ahora si parecÃa estar escrita.
Fui corriendo y lo tomé de nuevo. La primera página aún tenÃa como tÃtulo “El comienzo†y a continuación aparecÃan los datos personales de mi personaje, fecha de nacimiento, padres, sexo, etc. Pasaba las páginas y pude recordar cada momento de mi papel, desde niño hasta que me acercaba cada vez más a la actualidad.
Estaba todo allà escrito. Era mi guión. Entré en desesperación y empecé a pasar las páginas para saber que seguÃa en la parte en la que me desconcentré. Entonces fui leyendo exactamente como ocurrió todo hasta el punto donde decÃa “… mi mente se nubla –(y él piensa que se ha confundido)- un momento no puede ser asÃ.
Perdà concentración. No cabe duda que en algún momento perdà la concentración…â€
No podÃa creerlo en realidad no me he salido de mi papel, de hecho estoy actuando en este preciso instante. ¿No puede ser… ?.
Paré de leer y seguà pasando las páginas nerviosamente hasta que empecé a pasar páginas en blanco. Entonces me devolvà a la última página escrita. Y la última lÃnea decÃa:
“…páginas en blanco. Entonces me devolvà a la última página escrita. Y la última lÃnea decÃa: -(con la mente en blanco)- y de verdad la tenÃa porque no decÃa más nadaâ€. Quedé impresionado al percatarme que esto se estaba escribiendo. Era un verdadero guión caliente. Volvà a la lectura y al mismo tiempo que pensaba las frases aparecÃan escritas, asà que escribà “entonces la pregunta es: ¿quién soy yo?â€. Rápidamente cerré el manojo.
A pesar de mi desconcierto, tuve una idea. Busqué en la sopa de letras quién soy yo.
Aha aquà esta!. Esta vez si tenÃa un motivo para alegrarme. Volvà a la primera página y estaba en blanco. “Ahora si que esto se puso raro†dije. Ya ni siquiera aparecÃa tÃtulo. Me resigné, pero entonces empecé a sentir.
Sentà en aquel manojo de hojas el latido de un corazón. Para ser exacto, el latido de mi corazón.
Abracé el manojo y los latidos de las hojas se estrellaban con los que provenÃan de mi pecho. Sentà y sentÃ. Como si nunca antes lo hubiese hecho. Como si estuviera en los brazos de mi madre. Sin miedo y sin confusión. Relajado hasta el punto que ni siquiera tenÃa energÃas para ser feliz, o más bien, para saber si en ese momento era feliz o no. En realidad tampoco me importaba. Sólo sé que sentà cosas que no tienen nombre.
Solté el libro y lo llevé caminando hacia el sillón de al lado. Allà lo dejé. Me di la vuelta y de regreso pude ver a lo lejos aquel señor a quien habÃa tomado el pelo. Él se despedÃa de mà con su mano y con una sonrisa en sus labios. Yo hice lo mismo y le grite: “Gracias!â€.
Entonces me entregue de nuevo a mi rol y dije “ya sé lo que tengo que sentir, pero no lo que tengo que hacer para sentirloâ€. A todas estas si lo supiera ya no tendrÃa gracia, porque luego para cuando lo repita ya tendré un nombre para ello.
Y asà llegó el sueño a mi mente, y decidà descansar para mañana seguir actuando. Si esto es ser actor, no quiero ni soñar con ser director. Eso serÃa una pesadilla.
Buenas noches.












