Archive for the 'Historias' Category

Igualito que en Venezuela

Saturday, June 16th, 2007

Estando en Vermont, entramos a una tienda donde realizan Vasijas, Potes, etc. todo muy artesanal.

Caminamos hasta adentro, y no hay nadie atendiendo.

Pero dejan un letrero, y un timbre:

Y algo de efectivo por si necesitas cambio :)

Que hay que hacer en Venezuela para que podamos vivir asi? Uno no puede entrar a una tienda cualquiera porque siempre hay alguien atras de uno pensando que uno se va a robar algo. No es mejor pensar que la mayoria de las personas no somos criminales?

Concentración

Friday, July 22nd, 2005

Perdí concentración. No cabe duda que en algún momento perdí la concentración en mi papel y empecé a pensar más en mi vida, en mi humanidad. Pero no había nada. No había vida y mi humanidad estaba en blanco.
Traté de tomar el control de mi papel pero fue inútil, ni siquiera me gustaba. Entonces en medio de tal confusión alguien salió repentinamente y preguntó: “¿y tu?…estas de paseo, ¿trabajas aquí o quien eres?”. Yo atemorizado sin saber por qué oculté la verdad y le respondí: “…yo…eh…yo soy el director”. “ah perfecto!, mucho gusto en conocerte, la verdad es que no sabía quien era el director de esta obra, de hecho, siempre pensé que en esta obra no había ningún director”, respondió el hombre. “Eh bueno si, es que no vengo muy a menudo, me gusta dejar que el talento se dirija solo”, no sé de donde saqué eso, pero lo dije. El hombre me miró fijamente a los ojos y luego cerro los suyos, llevando su cabeza de un lado para el otro y finalizando me dijo: “sabes, me tengo que ir… pero toma. Esto debe ser tuyo, lo dejaste en el sillón de al lado. Adiós…”. Tomé el manojo de hojas que el hombre me había dado a pesar de saber que no me pertenecía. Él se dio la vuelta y se marchó.
Extrañado, confundido y con un manojo de hojas en la mano me fui sentando lentamente en el piso mientras me preguntaba a mí mismo quién era esa persona que tan repentinamente llegó y se fue. Así que traté de hallar la respuesta en las hojas.
La primera estaba en blanco, mas aun así tenía como título “El comienzo”. La segunda tenía una gran sopa de letras, sin enunciado ni comentarios, simplemente letras llenaban toda la página. Las siguientes estaban en blanco.
Me pare de allí y traté de hablar con uno de los del elenco, pero éste después de escucharme solo me tomó de las manos diciéndome “tienes que creer en algo, si no nada tendría sentido, además todo lo que importa es que terminemos esta maldita obra y nos paguen. Vamos entra y vístete antes que ese señor se dé cuenta que acabas de tomarle el pelo. –ring ring….- ah disculpa tengo que contestar el teléfono”. Quedé en las mismas, quizás peor. Así que tome el manojo de hojas y mientras pensaba me distraía rayándolas con un bolígrafo.
Pasé un buen tiempo tratando de concentrarme en mi personaje, pero aun no podía. Cuando de pronto y sin motivo alguno comencé a buscar el nombre de mi personaje en la sopa de letras…
“Aha!, Aquí esta mi nombre”. Después de encontrarlo me sentí muy tonto de haberme alegrado por conseguir una palabra que no tenía que buscar dentro de una sopa de letras, de hecho no tenía que buscar ninguna porque en realidad no era una sopa de letras, ¿no?.
Cerré el manojo y lo tiré al piso. “¿QUÉ?”. Me llevé ambas manos a los ojos y los estrujé para aclarar mi vista, pero mi vista no fallaba. En realidad la primera página ahora si parecía estar escrita.
Fui corriendo y lo tomé de nuevo. La primera página aún tenía como título “El comienzo” y a continuación aparecían los datos personales de mi personaje, fecha de nacimiento, padres, sexo, etc. Pasaba las páginas y pude recordar cada momento de mi papel, desde niño hasta que me acercaba cada vez más a la actualidad.
Estaba todo allí escrito. Era mi guión. Entré en desesperación y empecé a pasar las páginas para saber que seguía en la parte en la que me desconcentré. Entonces fui leyendo exactamente como ocurrió todo hasta el punto donde decía “… mi mente se nubla –(y él piensa que se ha confundido)- un momento no puede ser así.
Perdí concentración. No cabe duda que en algún momento perdí la concentración…”
No podía creerlo en realidad no me he salido de mi papel, de hecho estoy actuando en este preciso instante. ¿No puede ser… ?.
Paré de leer y seguí pasando las páginas nerviosamente hasta que empecé a pasar páginas en blanco. Entonces me devolví a la última página escrita. Y la última línea decía:
“…páginas en blanco. Entonces me devolví a la última página escrita. Y la última línea decía: -(con la mente en blanco)- y de verdad la tenía porque no decía más nada”. Quedé impresionado al percatarme que esto se estaba escribiendo. Era un verdadero guión caliente. Volví a la lectura y al mismo tiempo que pensaba las frases aparecían escritas, así que escribí “entonces la pregunta es: ¿quién soy yo?”. Rápidamente cerré el manojo.
A pesar de mi desconcierto, tuve una idea. Busqué en la sopa de letras quién soy yo.
Aha aquí esta!. Esta vez si tenía un motivo para alegrarme. Volví a la primera página y estaba en blanco. “Ahora si que esto se puso raro” dije. Ya ni siquiera aparecía título. Me resigné, pero entonces empecé a sentir.
Sentí en aquel manojo de hojas el latido de un corazón. Para ser exacto, el latido de mi corazón.
Abracé el manojo y los latidos de las hojas se estrellaban con los que provenían de mi pecho. Sentí y sentí. Como si nunca antes lo hubiese hecho. Como si estuviera en los brazos de mi madre. Sin miedo y sin confusión. Relajado hasta el punto que ni siquiera tenía energías para ser feliz, o más bien, para saber si en ese momento era feliz o no. En realidad tampoco me importaba. Sólo sé que sentí cosas que no tienen nombre.
Solté el libro y lo llevé caminando hacia el sillón de al lado. Allí lo dejé. Me di la vuelta y de regreso pude ver a lo lejos aquel señor a quien había tomado el pelo. Él se despedía de mí con su mano y con una sonrisa en sus labios. Yo hice lo mismo y le grite: “Gracias!”.
Entonces me entregue de nuevo a mi rol y dije “ya sé lo que tengo que sentir, pero no lo que tengo que hacer para sentirlo”. A todas estas si lo supiera ya no tendría gracia, porque luego para cuando lo repita ya tendré un nombre para ello.
Y así llegó el sueño a mi mente, y decidí descansar para mañana seguir actuando. Si esto es ser actor, no quiero ni soñar con ser director. Eso sería una pesadilla.
Buenas noches.

Imagina

Thursday, December 16th, 2004

“Imagina lo terrible del sentimiento de culpa por dejar pasar el tiempo. De hecho, tan solo imagina la desgracia de tener sentimientos, y sensaciones.
No hablemos del dolor y del tacto… el roce del aire, el agua y de todos los demás elementos.
Imagina el hambre, y la nausea. ¿Cuán repugnantes pueden llegar a ser las necesidades de estar vivo?.
La enfermedad. La reproducción. La satisfacción personal y la frustración.
Imagina la felicidad y la depresión.
Sentir la presencia ajena y la soledad.
Esperar la muerte. Esperar amar… y ser correspondido.
La ironía, lo macabro y lo benévolo de las acciones cotidianas. El peso de la conciencia y de la existencia misma.
Imagina conservar la cordura con todo ese universo nuevo que te rodea.
Es una locura vivir, y amar la vida, y despedirte de ella con un último y silencioso aliento…”

Decía un hombre con severos trastornos mentales, creyéndose un ángel, a un niño de siete años, familiar de otro paciente del manicomio.
Al que el niño interrumpió diciendo, entusiasmado y sonriente:
“¿Cómo se imaginan tantas cosas a la vez?”.