Archive for the 'Ensayos' Category

Will ‘Smell’ ever be a part of entertainment?

Sunday, December 21st, 2008

I often get sad when I remember that there’s hardly a way to realize the duration of the present, but it’s comforting to know that we have books, photography, audio recording and video recording as very tangible ways to bring the present back.

There’s however one thing lacking in these technologies to relive the past or to tell stories, and I think it could be one of the most powerful ways of telling a story, smell. We all have at some moment smelled something in particular and have that smell help us vividly remember a moment 10 years ago like if it was today.

I keep thinking on how to do it, and I want to share an idea I had last night after thinking about it for a few minutes.

At first I thought, is there a way to quantify or mix chemicals to produce smells out of basic components, the same way we can do it with color (RGB or other schemes)? hmm, maybe, maybe not, I think there’s too many chemicals involved, so scratch that. However, I believe that a smell, once it hits your brain, it’s nothing more but a series of electrical impulses sent to a specific area of the brain which is in charge of making you smell something.

We need a sensor, our noses, and then that information, somehow must be transformed to electrical impulses, and I think this is the foundation to create a device to record smells.

First we’d need to have some sort of electronic nose, whoever could build this will have to take a serious look on how our nose detects smell in the air. I suppose we’ll have iteration after iteration of this device until it can record up scents not even humans can detect (this reminds me of mp3 and how it just ignores a lot we can’t hear).

Then, once you can record this information, the problem is… how do you get it in the brains of an audience, I don’t think we’d attach anything to our noses and have something mix substances to reproduce a smell, that’d be ridiculous, instead, we need to send an electrical signal to our brain so that the smell can be interpreted and smelt, without using our nose. So I suppose in theory, there will be at some point in history a device that can broadcast brainwaves to a lot of people on a movie theater audience, or on your home tv.

The applications would be awesome… Imagine playing Gears of War 8 with smell, the battlefield experience would be so much more engaging if you could smell the smoke, the lead, the blood, …

After that we’ll probably also figure out a way to record and broadcast weather conditions, and make us feel heat, or cold, or wind, all while sitting in front of our console, or on a movie theater.

If for some crazy reason you start developing this technology, or you know of someone doing it, please let me know, it’d just be awesome to know that this is happening during my lifetime.

La Distancia

Saturday, February 11th, 2006

Todos estamos a la misma distancia de Dios. Sin embargo hay quienes todavía para hablar con él gritan, susurran, o usan intermediarios.

 

No hace falta tal cosa. Dios existe y vive dentro de cada uno de nosotros. Él sabe lo que hacemos, él conoce nuestros pecados, desde el mismo momento que los estamos cometiendo. La labor nuestra es aceptar ante él la culpa y demostrar el verdadero arrepentimiento.

 

Hablamos con Dios a diario cada vez que nos prestamos atención a nuestros propios pensamientos.

 

Él se manifiesta con nosotros y para nosotros. Por eso de nada sirve pedirle y cruzarse de brazos. Si le pedimos salud entonces debemos comenzar a cuidarnos bien. Si le pedimos ayuda al prójimo entonces debemos empezar por ayudarlo nosotros mismos. Si le pedimos trabajo entonces debemos comenzar a buscarlo. Si le pedimos amor entonces debemos amar.

 

Lo que no podemos olvidar nunca es que TODOS estamos a la misma distancia de DIOS, ni más cerca ni más lejos. Y si bien eso es cierto, pues entonces no importa donde vivas, no importa donde te encuentres, siempre estarás a la misma distancia del prójimo.

 

En definitiva, puedes correr o puedes esconderte, pero nunca podrás acortar la distancia entre tú y yo, y Dios, en medio del camino…

La confianza apesta

Tuesday, November 15th, 2005

Es frustrante saber que fuimos, talvez seamos y quizás lleguemos a ser tan parecidos. A pesar del género los impulsos naturales dominan nuestras acciones. Respondemos a los mismos estímulos, pecamos con la misma piel.

“Sólo hace falta que te corra sangre por las venas”…

Sabias palabras de una grandiosa amiga y hermana. Para que ocurra no hace falta más que eso. Para que suceda lo inevitable, el brutal encuentro de emociones ocultas ante quienes se sienten heridos por ellas. La satisfacción del yo en su máxima expresión.

Cuando me sepa sólo. Cuando me sepa en anonimato… responderé de la misma manera que lo haría ella. Actuaré por y para satisfacer mi capricho. Rascaré esa comezón. Saldré de esa duda. Saciaré el ansia por probar algo ligeramente distinto y novedoso.

Ella haría lo mismo. Ella hizo lo mismo.

Es doloroso saber que ocurrirá nuevamente. A pesar de cualquier nueva oportunidad, a pesar que el perdón algún día llegue, tengo la certeza que pasará de nuevo.

Siempre habrá quien desate una nueva duda. Siempre habrá que aclararla luego. Y siempre habrá que callar rogando que nunca salga a la luz. Porque ante el descubrimiento del egoísmo, de la traición consumada, no hay pretextos sino dolor y reproche. Más tarde llega el odio y la repulsión.

Nadie quiere sentirse culpable. Mucho menos detestado por el ser amado. Pero todos necesitan satisfacer sus impulsos más bajos, sus pasiones más oscuras. Los deseos más aberrados que nada más podemos soportar en nuestra conciencia pero no en la del ser amado.

Es triste saber que los prejuicios entre géneros nublan el juicio. Es deprimente como los hombres buscamos las rameras para divertirnos pero todos nos queremos casar con una mujer decente.

Entonces sólo nos queda escoger entre los dos tipos de mujeres decentes: las que siempre lo han sido; y las que no lo son pero lo desconocemos. Las que siempre lo han sido en algún momento dejarán de serlo y las que desconocemos algún día descubriremos su verdad y sabremos entonces que algún día repetirán lo que siempre han hecho.

Después de todo no somos tan diferentes. Sólo jugamos a las escondidas con las personas que más amamos. Vivimos un perenne carnaval de luto. Ocultando el desnalgue de impulsos que nos llevan a errar y acertar. Celebramos nuestros aciertos y nos martirizamos por nuestros errores para dar lástima y buscar el perdón.

Somos igual de bajos después de todo.

Es estresante saber que la paz es temporal. Saber que inevitablemente otra herida se abrirá.

Es completamente inútil confiar. La confianza es la mentira más grande que han inventado las parejas monógamas para vivir en paz amándose.

Soberana la impotencia de saber que quien ama de corazón será traicionado. Tarde o temprano. Lo sepa o no.

El papel lo aguanta todo

Thursday, December 9th, 2004

“El papel lo aguanta todo…” – Dijo mi madre mientras me veía con los ojos cargados de lágrimas desempolvando las cartas de mi pasado.

Mi tristeza ya no era la perdida de un amor. Ya no era la necesidad de sentir el amor de cualquiera de las mujeres que me amó y me escribió bellas cartas en el pasado. Mi nostalgia era saber que nunca más volveré a sentirme como cuando recibía esas cartas, como cuando las escribía yo también.

De verdad da pena saborearme y encontrarme tan insípido hoy en día. ¿A dónde se fueron mis locuras de amor? ¿En qué recóndito lugar escondí mis impulsos incontrolables de amante?

Es irónico como lo que amas suele huir de las maneras más originales de ti y como el miedo a sufrir te hace ocultar esos sentimientos que te hicieron vulnerable, que te causaron dolor, y luego cuando quieres ir por ellos, cuando quieres que te arrebaten el juicio y te hagan ser maravilloso nuevamente… ya ni recuerdas el escondite.

“El papel lo aguanta todo, pero a la pluma se le agota la tinta…” – Continuó diciendo mi madre al percatarse que captaba mi atención – “y si no consigues el tintero no debes asustarte, preocúpate si cuando lo consigas lo encuentras vacío”.

¡Ah, ahora puedo sentirme mejor, claro! Tan sólo he perdido mi tintero o simplemente me quedé sin tinta… ¡Bien bueno!

Los padres dentro de su sabiduría no pueden entender que en ciertas ocasiones “la ayuda no ayuda”. Supongo que tendré que convertirme en uno para poder dejar de entender eso…

“¿Sabes que?” – Interrogué a mi madre – “Debería existir el día del hijo, ¿eh?” – Y me escape de ella una vez más mientras salvaba esas lágrimas suicidas en mis párpados. Una vez más usé un comentario poco elocuente para cambiar un tema del que no quería hablar, del que no tengo nada que decir. No con mi madre.

No hay nada peor que hablar con alguien que te mira a los ojos sabiendo exactamente por lo que estas pasando y peor aún, que sabe precisamente por lo que pasarás dentro de poco. Quizás hablo por mi cuenta, pero ciertos momentos necesito ese comentario incrédulo “¡No puede ser!” o esa pregunta indiscreta “¿y ahora que piensas hacer?”.

Si, es así, casi siempre no queremos respuestas, ya las sabemos, tan sólo queremos que nos escuchen con atención y espontaneidad.

Así que como he de suponer, la respuesta es que algún día encontraré aquello por lo que he sentido nostalgia hoy, es más, la respuesta precisa es que con certeza lo encontraré, tarde o temprano pero así será. Aja… ¿y por eso he de reconfortarme? La verdad es que me limpio los mocos con esa certeza. ¡Lo que quiero es de inmediato! Uno no entra a una sala de emergencias con un infarto esperando que el doctor le diga: “Tranquilo, con certeza se le pasará”. Por supuesto que se me pasará el infarto, me muero o sobrevivo, más allá de eso no va a pasar… ¡Atiéndame carajo!

Claro que lo de hoy no es para tanto, pero si es motivo de preocupación, por lo menos para pensarlo detenidamente unos minutos al día o mínimo a la semana y tratar de hacer algo al respecto… no sé, ¿fumarse un cigarro talvez?

El Ente

Friday, December 3rd, 2004

Lo maravilloso de nuestra existencia, lo que en realidad nos diferencia del resto de los seres vivos no se remite básicamente al hecho de que poseemos inteligencia. Es un ente mucho más grande que se haya en todos. Es esa conciencia que nos permite sentir a partir del pensamiento. Es una magia que nos hace saber cuando las cosas son bellas, o cuando son peligrosas, o bellas y peligrosas.
Ningún ser podría ver la luna y llorar por un ser querido que ya no la ve. No hay otro animal que conciba el acto de reproducción por placer y lo use de símbolo de consolidación con otro.
Disfrutar una aventura y poder repetirla o desearla. Cometer errores e identificarlos y asociarlos de forma metafórica con un destino final, son cosas propias del ser humano.
A veces me cuesta aceptar que somos tan perfectos y en otras ocasiones me deprime saber que somos tan diferentes al resto de los seres. Prácticamente, estamos solos. Soportando el peso de nuestra propia existencia, lidiando el día a día con éste ente divino que nos han regalado y que comúnmente desconocemos o vemos con indiferencia.
He allí el motivo esencial de lo que escribo. Quiero que cuando lean estas palabras se sientan dichosos de haber nacido y poder disfrutar de ello, saboreando el pasado, lo dulce y lo amargo sin importar, porque al final lo único que nos queda es sentir que valió la pena.
La parte dura es arrastrar la idea de una muerte inminente. No por la simple razón de envejecer, eso seria en todo caso lo menos doloroso, más bien el hecho de una constante despedida de la vida, observar como nos abandonan en el camino y tener que seguir nosotros en él. Esa es la parte difícil. Pero a su vez, es lo que hace que nos tomemos en serio la travesía.

Voy a ser el doble de feliz cuando lo esté, voy a llorar de más cuando me toque, voy a reír hasta quedarme sin aire cada vez que pueda, voy a gritar con toda mi furia cuando llegue el momento, voy a amar con toda mi alma a quienes se lo merezcan y voy a esperar que algunos de esos a quienes no ame lleguen ha apreciarme por cualquier motivo. Voy a vivir no como si siempre fuera el último día de mi vida, sino como si después de ésta no hubiera más nada. Quiero que me recuerden y quiero que me olviden. Quiero ser todo y nada, y todo lo que esta en el medio. Solo porque tengo el don de llevar a cabo todos y cada uno de mis sueños.
En definitiva, no tengo intenciones de parar de soñar pero tampoco de dormirme para ello.

SexyAmor

Sunday, November 28th, 2004

El sexo y el amor, eternos amigos, amantes y contrincantes. Nuestro mundo gira entorno a uno de ellos, mientras huye como loco del otro. Uno es peligroso; el otro es mortífero.

Sexo sin amor; ¿has jugado la ruleta rusa?
Lo hacemos a diario, desatamos la violencia en las camas ajenas; en los baños, ascensores, salas…
El sexo nos recuerda lo intenso que significa estar vivo; pasa por juego, sigue con lucha y termina… con un delicioso orgasmo. ¿Qué mejor sentido puede tener la vida? Tener todos tus sentidos afinados, a sentir y a explotar. ¿Quién recuerda las deudas mientras comienza y finaliza un orgasmo?, ¿a sus fallecidos familiares o la miseria de su trabajo?
Intensidad es lo que buscamos cuando estamos desnudos frente a frente sin amarnos. Es sexo… peligroso y versátil, absurdo y volátil… sexo.

Amor; ¿tomar somníferos, una pastilla cada minuto… sería una forma agradable de morir, sin arrepentirse a medio camino?
El amor es el miedo más grande que enfrentamos. Si le abres la puerta a un ser amado, dormirá en tu cuarto y desayunará en tu comedor. Usará tu baño y se secará con tus toallas. Verá tu televisión y escogerá los canales.
Amar te hace esclavo… ¿por qué?
Porque te hace vulnerable… ¿por qué?
Porque duerme tus sentidos.

El amor distorsiona la realidad, haciéndola más bella, tornándola menos aterradora.
Te hace daño correr sobre espinas; aún cuando no las sientas tus pies estarán sangrando. Solo estas adormecido, pero cuando despiertes las llagas comenzaran a arder; y a doler profundamente.
Amar nos recuerda que estamos vivos (la conciencia de la vida mas no la intensidad), que somos vulnerables; pasa por juego, sigue con lucha y termina… con un amargo despecho
¿Qué miedo más puro podemos sentir que el perdernos a nosotros mismos?

A fin de cuentas de eso se trata todo, ¿no?
De perdernos y encontrarnos; solo que nunca lo hacemos bien y siempre encontramos perdernos varias veces seguidas. Pérdidas acumuladas, como en una fosa común.

Sexo con amor… ¿se han preguntado que sería el amor con sexo?

El sexo con amor descubre la pasión; o las pasiones debería decir. Aquí es donde el peligro y lo letal estrechan manos. Porque las pasiones mueren y con ellas uno de ambos contrincantes, amantes y eternos amigos.
Así el dilema comienza. Sentirse vivo no es lo mismo que recordarlo o concientizarlo.
¿Cuál escoges?, ¿O ya lo hiciste?
Cada camino te lleva a un lugar distinto, pero ambos pareciesen llevarte a ninguna parte.
Un lugar donde no puedes reconocerte es un sitio donde no deseas estar.
Un sitio donde no conoces a nadie es un lugar donde ninguno te extraña,
¿Y en donde te encuentras ahora?, ¿o a donde quieres estar?
¿Del lado izquierdo de la cama, al lado derecho de la bañera, sentado a la punta de la mesa, haciendo el amor arriba o abajo, o, abajo y arriba… tal vez en el medio?

Lo fácil es lo mejor, sin tantas elecciones, sin tantas restricciones.
Por eso huimos como locos y giramos entorno a ello.