Archive for the 'Entre Líneas' Category

Un susurro en la penumbra

Sunday, December 11th, 2005

En la penumbra, en medio del público
Justó allí, en plena obra yo presenciaba otra
una silueta de cabellos largos en primera fila
una Obra Maestra que no dejaba de admirar desde el fondo del salón

Pude ver su sonrisa a través de su nuca
escuché su voz en el eco de la última palabra que me dijo
sentí el aroma de su perfume en el último recuerdo que guardo de ella
saboreé su aliento que aún conservo prisionero en mi boca desde la última vez
[que me besó…

Allí, en la penumbra, donde el frío quema como las llamas del infierno
la observé como el condenado que mira con redención el reino de los cielos
y descubre al ángel de su devoción

Y mientras el público reía mi corazón lloraba
Y mientras ella me acusaba en silencio yo le susurraba con todas mis fuerzas: perdón

En medio del público desaparecí, en la penumbra.
De donde vine y a donde voy

Me llevé el frío
en los huesos
El brillo de una sonrisa
en los ojos
El eco de una voz
en el vacío
El aroma de un perfume
en el recuerdo
y el aliento de un beso
forzando los barrotes de mi boca

Me llevé lo que traje
y dejé lo que había ido a buscar

La confianza apesta

Tuesday, November 15th, 2005

Es frustrante saber que fuimos, talvez seamos y quizás lleguemos a ser tan parecidos. A pesar del género los impulsos naturales dominan nuestras acciones. Respondemos a los mismos estímulos, pecamos con la misma piel.

“Sólo hace falta que te corra sangre por las venas”…

Sabias palabras de una grandiosa amiga y hermana. Para que ocurra no hace falta más que eso. Para que suceda lo inevitable, el brutal encuentro de emociones ocultas ante quienes se sienten heridos por ellas. La satisfacción del yo en su máxima expresión.

Cuando me sepa sólo. Cuando me sepa en anonimato… responderé de la misma manera que lo haría ella. Actuaré por y para satisfacer mi capricho. Rascaré esa comezón. Saldré de esa duda. Saciaré el ansia por probar algo ligeramente distinto y novedoso.

Ella haría lo mismo. Ella hizo lo mismo.

Es doloroso saber que ocurrirá nuevamente. A pesar de cualquier nueva oportunidad, a pesar que el perdón algún día llegue, tengo la certeza que pasará de nuevo.

Siempre habrá quien desate una nueva duda. Siempre habrá que aclararla luego. Y siempre habrá que callar rogando que nunca salga a la luz. Porque ante el descubrimiento del egoísmo, de la traición consumada, no hay pretextos sino dolor y reproche. Más tarde llega el odio y la repulsión.

Nadie quiere sentirse culpable. Mucho menos detestado por el ser amado. Pero todos necesitan satisfacer sus impulsos más bajos, sus pasiones más oscuras. Los deseos más aberrados que nada más podemos soportar en nuestra conciencia pero no en la del ser amado.

Es triste saber que los prejuicios entre géneros nublan el juicio. Es deprimente como los hombres buscamos las rameras para divertirnos pero todos nos queremos casar con una mujer decente.

Entonces sólo nos queda escoger entre los dos tipos de mujeres decentes: las que siempre lo han sido; y las que no lo son pero lo desconocemos. Las que siempre lo han sido en algún momento dejarán de serlo y las que desconocemos algún día descubriremos su verdad y sabremos entonces que algún día repetirán lo que siempre han hecho.

Después de todo no somos tan diferentes. Sólo jugamos a las escondidas con las personas que más amamos. Vivimos un perenne carnaval de luto. Ocultando el desnalgue de impulsos que nos llevan a errar y acertar. Celebramos nuestros aciertos y nos martirizamos por nuestros errores para dar lástima y buscar el perdón.

Somos igual de bajos después de todo.

Es estresante saber que la paz es temporal. Saber que inevitablemente otra herida se abrirá.

Es completamente inútil confiar. La confianza es la mentira más grande que han inventado las parejas monógamas para vivir en paz amándose.

Soberana la impotencia de saber que quien ama de corazón será traicionado. Tarde o temprano. Lo sepa o no.

Así nace una mentira

Sunday, October 9th, 2005

El filo de la verdad disfrazada
corta más que cualquier espada
pero no se usa en batalla
porque se quiebra con la facilidad de una espina

La verdad puesta a tratamiento
causa felicidad cuando se desconoce
causa impaciencia por descubrirla
causa el dolor de no poder deshacerla cuando se le conoce

Es la verdad puesta a prueba
Sometida a juicio
Encontrada culpable y sentenciada a muerte…
Así nace una mentira

Concentración

Friday, July 22nd, 2005

Perdí concentración. No cabe duda que en algún momento perdí la concentración en mi papel y empecé a pensar más en mi vida, en mi humanidad. Pero no había nada. No había vida y mi humanidad estaba en blanco.
Traté de tomar el control de mi papel pero fue inútil, ni siquiera me gustaba. Entonces en medio de tal confusión alguien salió repentinamente y preguntó: “¿y tu?…estas de paseo, ¿trabajas aquí o quien eres?”. Yo atemorizado sin saber por qué oculté la verdad y le respondí: “…yo…eh…yo soy el director”. “ah perfecto!, mucho gusto en conocerte, la verdad es que no sabía quien era el director de esta obra, de hecho, siempre pensé que en esta obra no había ningún director”, respondió el hombre. “Eh bueno si, es que no vengo muy a menudo, me gusta dejar que el talento se dirija solo”, no sé de donde saqué eso, pero lo dije. El hombre me miró fijamente a los ojos y luego cerro los suyos, llevando su cabeza de un lado para el otro y finalizando me dijo: “sabes, me tengo que ir… pero toma. Esto debe ser tuyo, lo dejaste en el sillón de al lado. Adiós…”. Tomé el manojo de hojas que el hombre me había dado a pesar de saber que no me pertenecía. Él se dio la vuelta y se marchó.
Extrañado, confundido y con un manojo de hojas en la mano me fui sentando lentamente en el piso mientras me preguntaba a mí mismo quién era esa persona que tan repentinamente llegó y se fue. Así que traté de hallar la respuesta en las hojas.
La primera estaba en blanco, mas aun así tenía como título “El comienzo”. La segunda tenía una gran sopa de letras, sin enunciado ni comentarios, simplemente letras llenaban toda la página. Las siguientes estaban en blanco.
Me pare de allí y traté de hablar con uno de los del elenco, pero éste después de escucharme solo me tomó de las manos diciéndome “tienes que creer en algo, si no nada tendría sentido, además todo lo que importa es que terminemos esta maldita obra y nos paguen. Vamos entra y vístete antes que ese señor se dé cuenta que acabas de tomarle el pelo. –ring ring….- ah disculpa tengo que contestar el teléfono”. Quedé en las mismas, quizás peor. Así que tome el manojo de hojas y mientras pensaba me distraía rayándolas con un bolígrafo.
Pasé un buen tiempo tratando de concentrarme en mi personaje, pero aun no podía. Cuando de pronto y sin motivo alguno comencé a buscar el nombre de mi personaje en la sopa de letras…
“Aha!, Aquí esta mi nombre”. Después de encontrarlo me sentí muy tonto de haberme alegrado por conseguir una palabra que no tenía que buscar dentro de una sopa de letras, de hecho no tenía que buscar ninguna porque en realidad no era una sopa de letras, ¿no?.
Cerré el manojo y lo tiré al piso. “¿QUÉ?”. Me llevé ambas manos a los ojos y los estrujé para aclarar mi vista, pero mi vista no fallaba. En realidad la primera página ahora si parecía estar escrita.
Fui corriendo y lo tomé de nuevo. La primera página aún tenía como título “El comienzo” y a continuación aparecían los datos personales de mi personaje, fecha de nacimiento, padres, sexo, etc. Pasaba las páginas y pude recordar cada momento de mi papel, desde niño hasta que me acercaba cada vez más a la actualidad.
Estaba todo allí escrito. Era mi guión. Entré en desesperación y empecé a pasar las páginas para saber que seguía en la parte en la que me desconcentré. Entonces fui leyendo exactamente como ocurrió todo hasta el punto donde decía “… mi mente se nubla –(y él piensa que se ha confundido)- un momento no puede ser así.
Perdí concentración. No cabe duda que en algún momento perdí la concentración…”
No podía creerlo en realidad no me he salido de mi papel, de hecho estoy actuando en este preciso instante. ¿No puede ser… ?.
Paré de leer y seguí pasando las páginas nerviosamente hasta que empecé a pasar páginas en blanco. Entonces me devolví a la última página escrita. Y la última línea decía:
“…páginas en blanco. Entonces me devolví a la última página escrita. Y la última línea decía: -(con la mente en blanco)- y de verdad la tenía porque no decía más nada”. Quedé impresionado al percatarme que esto se estaba escribiendo. Era un verdadero guión caliente. Volví a la lectura y al mismo tiempo que pensaba las frases aparecían escritas, así que escribí “entonces la pregunta es: ¿quién soy yo?”. Rápidamente cerré el manojo.
A pesar de mi desconcierto, tuve una idea. Busqué en la sopa de letras quién soy yo.
Aha aquí esta!. Esta vez si tenía un motivo para alegrarme. Volví a la primera página y estaba en blanco. “Ahora si que esto se puso raro” dije. Ya ni siquiera aparecía título. Me resigné, pero entonces empecé a sentir.
Sentí en aquel manojo de hojas el latido de un corazón. Para ser exacto, el latido de mi corazón.
Abracé el manojo y los latidos de las hojas se estrellaban con los que provenían de mi pecho. Sentí y sentí. Como si nunca antes lo hubiese hecho. Como si estuviera en los brazos de mi madre. Sin miedo y sin confusión. Relajado hasta el punto que ni siquiera tenía energías para ser feliz, o más bien, para saber si en ese momento era feliz o no. En realidad tampoco me importaba. Sólo sé que sentí cosas que no tienen nombre.
Solté el libro y lo llevé caminando hacia el sillón de al lado. Allí lo dejé. Me di la vuelta y de regreso pude ver a lo lejos aquel señor a quien había tomado el pelo. Él se despedía de mí con su mano y con una sonrisa en sus labios. Yo hice lo mismo y le grite: “Gracias!”.
Entonces me entregue de nuevo a mi rol y dije “ya sé lo que tengo que sentir, pero no lo que tengo que hacer para sentirlo”. A todas estas si lo supiera ya no tendría gracia, porque luego para cuando lo repita ya tendré un nombre para ello.
Y así llegó el sueño a mi mente, y decidí descansar para mañana seguir actuando. Si esto es ser actor, no quiero ni soñar con ser director. Eso sería una pesadilla.
Buenas noches.

Perla de noche

Wednesday, May 18th, 2005

A veces no estoy cuando me buscas
y cuando me tienes no siempre estoy completo

A veces río cuando no me encuentras
y cuando me hayas sigo riendo

A veces mi alma brilla llena de gloria mientras te observa
y cuando me miras ilumina tus ojos

A veces la oscura soledad resalta mi belleza

Es cierto que no siempre que amanece me escondo
pero siempre la luz me lleva al olvido

El encanto no me pertenece, me domina
El significado que me has dado hoy me acosa
no puedo negarlo…
Tiemblo ante el verso de quien me contempla con el corazón

La soledad bebo
La oscuridad visto

Si,
Soy la perla de tus noches tristes

Todo cambia

Wednesday, March 2nd, 2005

¿Cómo escuchar la musa
sin saber en quién se piensa?
¿Cómo se sabe dónde se empieza,
y se termina,
cuando sólo la sombra,
de lo que conoces,
te sigue y te sorprende?

¿Cómo se escucha un beso?,
¿Cómo se puede besar por dentro?

¿Cuándo la vida te llena,
cuando sólo la pierdes?
Se va, se va y no regresa.

¿Cuánto se desea en el limbo?

En la nada, nada importa.
Todo llena y todo falla,
nada vive y todo muere.
Nadie mira y nadie nace.
Sólo esporas recubren tu cuerpo,
sin vida y sin amor.

¿Cómo se piensa
cuando eres único,
cuando sientes soledad?

Saber ser, no es lo mismo
que serlo de verdad.
Todo cambia y sigue igual.