Archive for the 'Mel' Category

Insignificante

Wednesday, March 22nd, 2006

Si la piedras tuvieran conciencia
¿cuantas llorarían por ser de arena?
Si las flores sintieran celos
¿cuantas morirían de depresión?

¡Cuan lleno de significado se puede estar
hasta no saber cómo sentirse vivo!

Mil nombres para mil mujeres
y mil para mil hombres
dónde está la diferencia
para el que recuerda un nombre que se repite

¡Que ironía!
si no te odian,
si no te aman,
¡Tu nombre no significa nada!

¡Cuan vacío puede estar un vaso de agua
si el que bebe no lo disfruta
sabiendo que se termina!

Si tan sólo supiera,
quien en oración su nombre me hace eco en la mente
caminaría feliz sobre los ignorantes,
sobre los sedientos hidratados

Es la etiqueta del perfume que adoras
del aroma que anhelas, que hueles, pero no existe
eso es el nombre de la persona amada
algo que se pronuncia y dispara la bala del recuerdo

No hay sentidos humanos para percibir el significado real de lo humano
No hay labios que puedan calmar el ansia del amor con un único beso
No hay significado comprensible para lo que se define como amor
o para lo que el amor define,
porque cuando lo sientes ya no eres razonable

¡Cuan lleno se puede estar sin parecer vacío!

Soy la copa que suda en la mano temblorosa de un ebrio
que busca su nombre en mi fondo, pero en lugar de ello
encuentra una mujer desnuda, casi ahogada
Me empina y la salva con un descarado fondo blanco
                                    Pero no logra tragarla…
Ese es su motivo para volver llenarme.

La Distancia

Saturday, February 11th, 2006

Todos estamos a la misma distancia de Dios. Sin embargo hay quienes todavía para hablar con él gritan, susurran, o usan intermediarios.

 

No hace falta tal cosa. Dios existe y vive dentro de cada uno de nosotros. Él sabe lo que hacemos, él conoce nuestros pecados, desde el mismo momento que los estamos cometiendo. La labor nuestra es aceptar ante él la culpa y demostrar el verdadero arrepentimiento.

 

Hablamos con Dios a diario cada vez que nos prestamos atención a nuestros propios pensamientos.

 

Él se manifiesta con nosotros y para nosotros. Por eso de nada sirve pedirle y cruzarse de brazos. Si le pedimos salud entonces debemos comenzar a cuidarnos bien. Si le pedimos ayuda al prójimo entonces debemos empezar por ayudarlo nosotros mismos. Si le pedimos trabajo entonces debemos comenzar a buscarlo. Si le pedimos amor entonces debemos amar.

 

Lo que no podemos olvidar nunca es que TODOS estamos a la misma distancia de DIOS, ni más cerca ni más lejos. Y si bien eso es cierto, pues entonces no importa donde vivas, no importa donde te encuentres, siempre estarás a la misma distancia del prójimo.

 

En definitiva, puedes correr o puedes esconderte, pero nunca podrás acortar la distancia entre tú y yo, y Dios, en medio del camino…

El recuerdo maldito

Thursday, December 29th, 2005

Una noche de insomnio el diablo se presentó en mi alcoba. Tocó la puerta con sus pesuñas en un gesto de educación. Lo hice pasar sin hacerle esperar.

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Un susurro en la penumbra

Sunday, December 11th, 2005

En la penumbra, en medio del público
Justó allí, en plena obra yo presenciaba otra
una silueta de cabellos largos en primera fila
una Obra Maestra que no dejaba de admirar desde el fondo del salón

Pude ver su sonrisa a través de su nuca
escuché su voz en el eco de la última palabra que me dijo
sentí el aroma de su perfume en el último recuerdo que guardo de ella
saboreé su aliento que aún conservo prisionero en mi boca desde la última vez
[que me besó…

Allí, en la penumbra, donde el frío quema como las llamas del infierno
la observé como el condenado que mira con redención el reino de los cielos
y descubre al ángel de su devoción

Y mientras el público reía mi corazón lloraba
Y mientras ella me acusaba en silencio yo le susurraba con todas mis fuerzas: perdón

En medio del público desaparecí, en la penumbra.
De donde vine y a donde voy

Me llevé el frío
en los huesos
El brillo de una sonrisa
en los ojos
El eco de una voz
en el vacío
El aroma de un perfume
en el recuerdo
y el aliento de un beso
forzando los barrotes de mi boca

Me llevé lo que traje
y dejé lo que había ido a buscar

Un joven poeta escribió: ¿Será correcto llorar por amor?

Friday, December 2nd, 2005

La madrugada de hoy me topé con un interesante escrito. Un escrito cuyo último verso quedó retumbando en mi cabeza como el eco en el vacío.

Dice el joven poeta Ángel Eloy: “¿Será correcto llorar por amor?”.

Esta vez el eco no tuvo la última palabra, porque otra pregunta saltó a mi mente: “¿Es inevitable llorar por amor?”.

Entonces revisé la biblioteca de mis recuerdos, revisando todas mis experiencias de amor, para darme cuenta si en todos los casos había llegado a llorar en alguna oportunidad… y así fue. Todas las veces que puedo decir que el amor ha tocado mi vida por alguna u otra circunstancia he tenido que derramar unas cuantas lágrimas. En ocasiones de felicidad, en otras por despecho. Unas cuentas por melancolía y otras tantas por la maravilla de tener a la mujer que amo a mi lado, por la simple razón de sentirme en paz y sumamente vivo. Aunque no quiera también podría incluir las veces que la rabia y los celos han humedecido mi rostro.

Así parece ser… es inevitable llorar en algún momento cuando se ama. Pero si es inevitable, entonces, ¿es correcto? ¿Es correcto amar aunque sepamos de antemano que vamos a sufrir?

¡Bienvenidas sean las lágrimas de dicha! Sin embargo ha veces la felicidad es tan plena que duele hasta los huesos. Pero, ¿que hago con la desdicha, con el dolor inevitable que vendrá en los momentos duros de ser amante?

Supongo que lo ideal no es pensar en si es correcto o no. Sino en la experiencia. La experiencia per se de amar no puede ser incorrecta o correcta. Lo que podría ser incorrecto o correcto es lo que podamos aprender de cada una de nuestras experiencias de amor. En este punto supongo que todo lo que nos haga ser más fuertes, todo lo que aprendamos que nos lleve por el camino del buen vivir sería lo correcto. Cualquier otra cosa que aprendamos que nos ahogue indefinidamente, que nos lleve a una vida tortuosa sería lo incorrecto.

No me agrada hablar de conclusiones buenas o malas en realidad. Porque soy partidario que muchas conclusiones malas son las que nos llevan a alcanzar conclusiones superiores, de mayor complejidad, en un estado de conciencia más profundo.

Al final amar es como leer y escribir. Puedes pasar toda tu vida siendo un analfabeta. Puedes aprender a leer y escribir pero seguir siendo un iletrado. Pero también puedes saber leer y escribir y utilizar lo que aprendes de tu lectura para redactar los escritos que te salgan del corazón y del ingenio.

Y aún con esto la pregunta resuena en el cráneo como si fuera una cueva: ¿Será correcto llorar por amor?

Depende… ¿Te arrepientes de haber llorado por quien amaste?

Nota: Mis felicitaciones a Ángel Eloy, tus escritos hablan de lo que mucha gente siente y calla. Nunca dejes de escribir.

La confianza apesta

Tuesday, November 15th, 2005

Es frustrante saber que fuimos, talvez seamos y quizás lleguemos a ser tan parecidos. A pesar del género los impulsos naturales dominan nuestras acciones. Respondemos a los mismos estímulos, pecamos con la misma piel.

“Sólo hace falta que te corra sangre por las venas”…

Sabias palabras de una grandiosa amiga y hermana. Para que ocurra no hace falta más que eso. Para que suceda lo inevitable, el brutal encuentro de emociones ocultas ante quienes se sienten heridos por ellas. La satisfacción del yo en su máxima expresión.

Cuando me sepa sólo. Cuando me sepa en anonimato… responderé de la misma manera que lo haría ella. Actuaré por y para satisfacer mi capricho. Rascaré esa comezón. Saldré de esa duda. Saciaré el ansia por probar algo ligeramente distinto y novedoso.

Ella haría lo mismo. Ella hizo lo mismo.

Es doloroso saber que ocurrirá nuevamente. A pesar de cualquier nueva oportunidad, a pesar que el perdón algún día llegue, tengo la certeza que pasará de nuevo.

Siempre habrá quien desate una nueva duda. Siempre habrá que aclararla luego. Y siempre habrá que callar rogando que nunca salga a la luz. Porque ante el descubrimiento del egoísmo, de la traición consumada, no hay pretextos sino dolor y reproche. Más tarde llega el odio y la repulsión.

Nadie quiere sentirse culpable. Mucho menos detestado por el ser amado. Pero todos necesitan satisfacer sus impulsos más bajos, sus pasiones más oscuras. Los deseos más aberrados que nada más podemos soportar en nuestra conciencia pero no en la del ser amado.

Es triste saber que los prejuicios entre géneros nublan el juicio. Es deprimente como los hombres buscamos las rameras para divertirnos pero todos nos queremos casar con una mujer decente.

Entonces sólo nos queda escoger entre los dos tipos de mujeres decentes: las que siempre lo han sido; y las que no lo son pero lo desconocemos. Las que siempre lo han sido en algún momento dejarán de serlo y las que desconocemos algún día descubriremos su verdad y sabremos entonces que algún día repetirán lo que siempre han hecho.

Después de todo no somos tan diferentes. Sólo jugamos a las escondidas con las personas que más amamos. Vivimos un perenne carnaval de luto. Ocultando el desnalgue de impulsos que nos llevan a errar y acertar. Celebramos nuestros aciertos y nos martirizamos por nuestros errores para dar lástima y buscar el perdón.

Somos igual de bajos después de todo.

Es estresante saber que la paz es temporal. Saber que inevitablemente otra herida se abrirá.

Es completamente inútil confiar. La confianza es la mentira más grande que han inventado las parejas monógamas para vivir en paz amándose.

Soberana la impotencia de saber que quien ama de corazón será traicionado. Tarde o temprano. Lo sepa o no.